jueves, 17 de julio de 2014

Breve introducción

Hace unos seis meses comencé a investigar la Salvia. No puedo dejar de tenerle un poco de miedo, y mis sesiones están espaciadas entre sí. Llevo, a este punto, quizá unas 50 experiencias. Tal vez exagere, pero no por mucho.
Soy extremadamente sensible a las Salvinorinas (cosa que no me ocurre con otros compuestos psicoactivos, soy casi inmune a los psicodélicos serotonínicos), 65 mg de extracto 5x me llevan a disociarme totalmente durante unos 7 minutos, provocando, en ocasiones, viajes tan intensos que puedo llegar a disolver mi ego, abandonando mi organismo. De hecho, mi primer experiencia (y una de las más fuertes, además) la logré con dos hojas de tamaño mediano, criadas en la provincia. Aunque tuve un par de intentos fallidos antes de conectar por primera vez; y más tarde, aún era frecuente fracasar. Pero si hay algo cierto, es que hay que aprender a entrar al llamado "Salviaspace". O usar un extracto tan potente que "abra el tercer ojo" a la fuerza, con el riesgo de sufrir una experiencia insoportablemente poderosa, no deseando jamás volver.  
He confirmado que la Salvia siempre me lleva al mismo "lugar", algo que había leído, pero al ser una experiencia tan particular, aún tenía que familiarizarme con ella para poder comparar. Es cierto, es difícil de explicar lo que se siente, porque es difícil comprender lo que se siente. Pero trataré de acercarme lo más que pueda.
Físicamente, muchos describen una sensación de ser "tirados" de la piel. Yo así lo entendía, pero creo que es más una acomodación, es la conciencia del cuerpo que se va retirando de las células, y van quedando atrás. La sensacion de "tirantez" la puedo interpretar como una especie de electricidad que ataca ciertos puntos. Entiendo que es el cuerpo "abriéndose", y los puntos más molestos son aquellos donde los chackras están más bloqueados. Sí concuerdo en que uno se ve impulsado hacia atrás. Valga una metáfora. De repente, es como si nuestro cuerpo fuera como uno de esos adornos de oficina pinpoint impression, ésos donde uno apoya la mano, la cara o lo que sea en la parte trasera, quedando una impresión en el relieve de los alfileres. Nuestro espíritu, alma, mente, esencia o como quieras llamarlo se retira, quedando el relieve (el cuerpo orgánico), pero aquello que lo da forma, no. Prefiero suponer que el soplo de vida es el infinito que somos todos, del que venimos, y al que volveremos al morir, o sea, al abandonar el organismo definitivamente. Nos vemos fusionados de nuevo con el universo, dejando de sentir el cuerpo.
Es probable que uno transpire (y mucho) cuando está de viaje; pero al estar insensibilizado, no te das cuenta hasta que volvés. Y si hace frío, puede ser molesto.
Siempre experimento con los ojos cerrados, a oscuras y en silencio: la Salvinorina-a es física y espiritualmente sensible a la luz. El ruido también es enemigo de una meditación de Salvia. Trato de dejar a mi cuerpo conforme (no sentir hambre, ganas de fumar, ni molestia alguna en lo posible), ya que puede interferir, cortando el viaje o virándolo a una esfera física, lo cual no es de mi interés. Sé que utilizando grandes cantidades esto no es necesario, pero el efecto puede ser espantoso.
Cuando me disocio, siento una especie de elevación, no física, sino perceptual. Digo, es como si mis sentidos quedaran en un plano inferior (topológicamente hablando) y comenzase a percibir con un tercer ojo, situado encima de los regulares, y mi percepción se mudara ahí. Todo es del color rojo-óxido que veo cuando cierro los ojos (aunque esto va desapareciendo con el paso del tiempo, como si "viera" cada vez más claro), y la percepción se vuelve, de alguna maera, esférica. O sea, una percepción total, omnidireccional. Y comienza con la formación de un círculo de luz.
La dimensión a la que me "veo" transportado (no es realmente ver ni oir, no hay sentidos en la acepción clásica) es de alguna manera más real que ésta. Siempre hay una enorme distinción entre el espacio físico (que considero valioso por brindarnos la posibilidad de comunicarnos con los demás, no por otra cosa) y ese otro espacio, que trato de comprender. Cada experiencia es realmente única: en ocasiones siento presencias bien diferenciables las unas de las otras; en otras, es el vacío primigenio, a veces pacificador, a veces traumatizantemente aterrador.
Hasta acá esta especie de presentación. La próxima vez que escriba, será un reporte. Si estás leyendo esto, agradezco tu atención, y tu opinión.  

2 comentarios:

  1. Hola Brother. Un gusto el encontrarte
    http://salviastories.blogspot.mx/2012/01/que-es-la-salvia-divinorum-reporte-1.html?m=1

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    1. El gusto es mío! Pasé por tu blog, estaría bueno que continuaras escribiendo, me canso de leer en inglés! Bienvenido a mi intento, intercambiar experiencias me parece la mejor forma de sacarle provecho a la meditación de Salvia, y no andar a cabeza de gato, flashando de puro gusto. Gracias por decir presente!

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